Patricio Acuña (57 años) es profesor en dos escuelas: la Escuela Adelaida la Fetra de la Pincoya, en Huechuraba, y en el Liceo Técnico Profesional Nocedal de la población El Castillo, en la Pintana, dos de las comunidades más estigmatizadas de Santiago de Chile. En ambas ha dejado una huella profunda y ha transformado a sus alumnos en curiosos agentes sociales.

Patricio se ha encargado de que sus alumnos aprendan a través de la experiencia y del medio en el cual se desenvuelven, y les ha enseñado a considerar las dificultades como oportunidades de crecimiento y desarrollo. Por esto, ha motivado a sus alumnos a través de la tecnología y la robótica, dos herramientas a través de las cuales sus estudiantes están enfrentado grandes desafíos sociales como el cambio climático y el uso de energías renovables.

Gracias a su metodología centrada en el “aprender haciendo”, sus alumnos han puesto en marcha grandes proyectos.

Sus estudiantes del Liceo Nocedal de la Pintana, por ejemplo, instalaron un sistema funcional de energía eólica y solar en el Jardín Infantil el Alfalfal de Paine. Y sus estudiantes de la Escuela Adelaida la Fetra de la Pincoya, realizaron mediciones con instrumentos para determinar cuál es la mejor orientación e inclinación de los paneles solares fotovoltaicos, para optimizar la generación de energía; otro grupo de jóvenes desarrolló un dispositivo robótico dispensador de medicamentos para personas de la tercera edad con demencia senil.

“Para un niño construir algo le hace tener afecto, sentirse proyectado en lo que hicieron”, aseguró Patricio al diario El Mercurio. Él está convencido de que el aprendizaje se da cuando sus alumnos hacen cosas y ellos lo valoran por eso; porque les ha mostrado otra forma de aprender.

Por todo lo que han logrado, Patricio y sus estudiantes han llegado lejos en actividades a nivel local e internacional. Un ejemplo de ello es el premio que ganaron sus alumnos de La Pintana por el mejor proyecto en una competencia de desarrollo e innovación en Estados Unidos. Los jóvenes presentaron un sistema que ayuda a enfrentar el cambio climático.

Este profesor trabaja también por convertir la robótica en una estrategia para enseñar otras asignaturas.

Para ello, capacita a docentes de otras escuelas de Huechuraba en programación y elabora material de trabajo para que sea utilizado por sus colegas. Su impacto es tan grande que algunos de sus exalumnos  lo han contactado para recibir una asesoría en la creación de una institución tecnológica que ayude a las personas; luego de varias reuniones en torno a esto, en las que se fueron sumando otros exalumnos, se constituyó un equipo que hoy tiene el objetivo de apoyar y fomentar el desarrollo tecnológico como factor de desarrollo y crecimiento social en todos los ámbitos. Así, nació una corporación sin fines de lucro llamada Corporación Origina.

Patricio eligió educar porque está convencido de que a través de estrategias innovadoras, como las que él ha desarrollado, puede generar grandes oportunidades de aprendizaje. Su aspiración más profunda es que todos los estudiantes del país tengan las mismas oportunidades de acceso a la robótica, la programación y a la tecnología como un medio de aprendizaje y desarrollo personal. Con su empeño y creatividad lo está logrando y además está está dejando una huella en sus alumnos. Por eso, hoy es uno de los cinco finalistas del Global Teacher Prize Chile 2018.