Abrir la escuela al mundo. Este es uno de los más grandes logros de Paulino Pérez Vera, el profesor de Educación Básica que lleva 11 años trabajando por la educación rural en Chile. Actualmente trabaja en la Escuela Básica Multigrado de Excelencia Repollal de Guaitecas, una comuna en la Región de Aysén ubicada en la Patagonia Occidental. Específicamente, la escuela está ubicada a 14 horas de navegación hacia el Norte desde el punto más cercano de la región (Puerto Cisnes). Paulino llegó a Repollal después de hacer un reemplazo en Chiloé y su primer encuentro con el establecimiento no fue sencillo; había un descuido general de las instalaciones (faltaba energía, internet, computadores, patio de juegos, comedor, traslado, apoyo profesional…), lo que jugaba en contra a la hora de enseñar. A esto se sumaba la insularidad, la falta de docentes y un contexto con un índice de vulnerabilidad del 100%. Esas dificultades aumentaban las amenazas constantes de cierre del establecimiento.

Frente a esto, su aporte fue clave. Buscó el apoyo del sostenedor y de diversas instituciones públicas y privadas para generar un cambio. Por su gestión, la escuela cuenta hoy con Excelencia Académica y Certificación Ambiental. Ahora, las amenazas de cierre han mermado por completo y la escuela se ha vuelto una alternativa educativa muy importante para la comunidad. Aunque los estudiantes tienen que viajar 30 kilómetros para estudiar, el ausentismo es menor, la matrícula está completa e incluso existe una lista de estudiantes que esperan poder estudiar allí.

Esto ha sido posible por su gestión, pero también por sus estrategias pedagógicas, a través de las cuales ha convertido a sus alumnos en grandes agentes de cambio.

Una de sus iniciativas más notables tiene que ver con la conservación de las ballenas y los recursos dulceacuícolas. Paulino ha trabajado en conjunto con la Fundación Centro Meri: Instituto De Investigación De Ecosistemas Melimoyu, un centro científico que impulsa el interés por los ecosistemas marinos, propicia espacios de reflexión orientados a generar conciencia y respeto por la naturaleza, y orienta en la comprensión básica sobre la biología de cetáceos. Junto a la fundación, el profesor y sus estudiantes trabajaron en un primer ciclo de conservación de las ballenas en la puerta norte de la Patagonia, justo donde se encuentra la escuela. Concretamente trabajaron en salas presenciales donde profesionales de la fundación hacían clases dedicadas a la identificación de ballenas, rutas mundiales, peligros permanentes, crecimiento de la población, etc. Gracias a estos espacios, pudieron generar contacto directo con científicos de distintas nacionalidades que viajan por el mundo realizando un trabajo importante con respecto al conservación a nivel global.

Paulino y sus alumnos también participaron en un campamento de estudiantes científicos en la reserva Melimoyu. Esto se dio en el marco de una postulación a un concurso anual de investigación. El trabajo que realizaron tuvo que ver con los recursos dulceacuícola de la región de Aysén. Los estudiantes exploraron las principales fuentes de estos recursos, sus amenazas y acciones necesarias para su conservación. Estas dos actividades evidencian cómo Paulino ha transformado a sus alumnos en agentes de cambio, entregándoles herramientas que les permiten desarrollar soluciones que trascienden lo local y responden a problemáticas que tienen un sentido global.

A su sello medioambiental se suman otras iniciativas que han permitido a los niños y a la escuela obtener grandes resultados.

Por ejemplo, alcanzar primeros lugares en concursos de Spelling Bee (deletreo en inglés) y primeros lugares en concursos de música como el Festival La Voz Infantil. La escuela, liderada por este unidocente, ganó el primer lugar en el concurso de Innovación Educativa de la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) entre más de 200 proyectos educativos de todas las regiones del país. El premio destacó el “Desarrollo educativo de los estudiantes de la Escuela Rural Multigrado de Repollal con apoyo de las instituciones privadas y públicas para el avance integral de los estudiantes”. Gracias a esto, Repollal pudo compartir su trabajo en dos pasantías en el extranjero y la experiencia también se publicó en el libro Buenas Prácticas en Educación PúblicaPaulino también ganó el primer lugar en el concurso “50 ideas para mi región” de INACAP. El premio lo invirtió en una página web a través de la cual busca posicionar la experiencia de la escuela y reivindicar el valor de la educación rural.

La articulación que ha logrado este docente con la comunidad y las redes que ha fortalecido a lo largo de los años, han sido claves a la hora de generar verdaderas oportunidades. Esto se traduce en la motivación de los estudiantes, pero también en el entusiasmo de las familias que son parte de la comunidad. Hoy, gracias a esto, la escuela es un punto de encuentro cultural, pues se realizan allí diversas actividades como: muestras gastronómicas, campeonatos deportivos, peñas folclóricas y otros torneos en los cuales participan personas de toda la isla.

Este profesor ha logrado que la escuela también abra sus puertas a otras comunidades educativas.

Estas comunidades llegan allí para aprender, aprovechar el contexto y generar aprendizajes en conjunto. El Liceo de Melinka es uno de estos establecimientos, y también el Liceo de Rancagua, con quienes realizaron el “Primer Encuentro de Educación Colaborativa”, recibiendo a 40 niños. Posteriormente, los estudiantes de Repollal visitaron el liceo para trabajar entorno a la música, los bailes tradicionales de la Patagonia y la cultura. Además, su alianza con empresas privadas ha permitido que sus alumnos recorran el país en varias giras de estudios. Chaitén, Puerto Montt, Frutillar, Puerto Varas, Valdivia, Panguipulli, Rancagua, Santiago, Viña del Mar y Valparaíso, son algunas de las ciudades que han podido visitar.

Paulino está generando un impacto en el aula, en la comunidad, en otras escuelas e incluso en universidades donde ha tenido la oportunidad de compartir su experiencia a estudiantes de pedagogía. “Profesor, necesitaba conocer esta experiencia para terminar con mi carrera, era el impulso para seguir adelante. Si usted pudo en ese contexto, nosotros lo podemos hacer también”. Estas son algunas de las frases que el docente rescata en sus encuentros con futuros profesores. Su labor está inspirando a esos jóvenes que pronto serán profesores y de esta manera, Paulino está multiplicando su impacto. Lo hace desde un rincón aislado de Chile donde ha encontrado las herramientas para transformar, entregar, mejorar y ofrecer una educación que permitirá a sus estudiantes hacer grandes cosas dentro o fuera de su comunidad.

¡Por esto y más, Paulino es finalista del Global Teacher Prize Chile 2019!